RAKU junto a COCO AJA (maestra)
Su sabiduría, siempre ofrecida desde el corazón, encontró hogar en un lugar muy especial, el taller de cerámica de Ribamontán al Mar, en Somo. Allí, su esencia sigue presente. El alma de Coco se respira entre las paredes del taller que hoy gestiono gracias a su mano y su inspiración.
Un año antes de que dejara de estar entre nosotros, tuvo la generosidad de desvelarme los secretos del raku, compartiendo no solo su conocimiento, sino su mano amiga para llevarlo a cabo. Ese gesto se convirtió en un legado que hoy continúa vivo.
Larga vida al aliento que dio origen a este encuentro y que, convertido ya en un ritual anual, nos permite honrar su figura y mantener viva su memoria.